¿Qué es el talento musical?

¿Qué es el talento musical?

En el desempeño musical se pueden distinguir diferentes facetas o vertientes que se corresponden con distintas habilidades. Estas son las principales facetas que podemos destacar:

Gestión intuitiva de la música. Se corresponde con lo que familiarmente llamamos oído musical o intuición musical. Son los procesamientos mentales que realiza nuestra mente para entender, memorizar, reproducir y crear música de manera espontánea, intuitiva y no racional.

Gestión de la actividad motora. Hace referencia a la gestión por parte de nuestra mente de toda la actividad muscular necesaria para cantar o tocar un instrumento. Aunque podemos racionalizar algunos aspectos e intervenir en ellos, la mayor parte de los procesamientos mentales que regulan esta actividad motora se producen de forma espontánea e intuitiva.

Racionalización de la música. Se conoce como Teoría musical y hace referencia al entendimiento racional de todas las reglas y mecanismos que constituyen los tres elementos básicos de la música: ritmo, melodía y armonía.

Lectura e interpretación de partituras. Es la habilidad que permite a un intérprete entender y reproducir la música recogida en una partitura.

La mayoría de las personas disponemos de cierta habilidad natural para las dos primeras facetas: la intuición musical y la actividad motora. No obstante, se aprecian importantes diferencias entre individuos en cuanto al nivel de estas habilidades, sobre todo en lo que respecta a la intuición musical. Además, y aunque el ambiente y la práctica pueden tener cierta influencia, la intuición musical parece ser una habilidad innata que sería determinada principalmente por la genética. Por ejemplo, se pueden apreciar importantes diferencias entre hermanos que se han criado en un ambiente casi idéntico o al menos muy similar.

Por el contrario, la racionalización de la música y la lectura de partituras son dos habilidades que se tienen que adquirir mediante una formación específica, como la que se imparte en las escuelas o academias de música.

Entre todas las personas que, de una forma u otra, hacen música, podríamos distinguir diferentes niveles y habilidades: desde personas sin formación musical que solo cantan en la ducha, hasta los grandes intérpretes de una orquesta sinfónica o los virtuosos del jazz, pasando por todo tipo de artistas, instrumentistas y compositores de multitud de estilos y niveles diferentes.

Antes de la invención de la notación musical, allá por los siglos VIII y IX, el aprendizaje de la música dependía principalmente del oído musical y de la memoria del alumno. El desarrollo de la lectura musical mediante partituras ha facilitado enormemente el aprendizaje musical. También permite que los músicos puedan tocar una pieza que nunca habían escuchado antes, haciendo, además, más sencillo el trabajo de las formaciones musicales con muchos integrantes.

El desarrollo de la teoría y del lenguaje musical también ha permitido que se produzca una circunstancia curiosa: una persona que tenga muy poco o nada de oído musical puede llegar a tocar obras musicales bastante complejas. Si la persona en cuestión dispone de cierta habilidad racional y motora, con mucha práctica y un buen método de aprendizaje puede llegar a adquirir los conocimientos y habilidades técnicas que le permitan interpretar partituras de gran dificultad, por ejemplo, al piano. En estos casos no es necesaria la ayuda de la intuición musical porque la partitura ya contiene toda la información sobre qué teclas se tienen qué tocar y en qué momento exacto, además de información sobre algunos aspectos de la intensidad, velocidad o acentuación de la ejecución. Incluso la ausencia de una buena gestión del tempo de la canción por parte del intérprete puede ser complementada mediante el uso de un metrónomo que marcará de manera precisa los tiempos o pulsos.

Llevando esta circunstancia al extremo, se pueden encontrar niños que destacan mucho en el aprendizaje musical académico, pudiéndose llegar a considerar niños prodigio para la música, que apenas tengan intuición musical. Estos niños pueden poseer unas habilidades extraordinarias para la lectura de partituras y para el desarrollo técnico, y si además van acompañadas de una gran disciplina y una gran capacidad de concentración, puede hacer que progresen a una velocidad fuera de lo común, llegando a dominar piezas de gran dificultad a edades tempranas.

En el extremo opuesto podemos encontrar a niños o a adultos que no han tenido ninguna formación en teoría musical ni lectura de partituras, pero demuestren una intuición musical muy alta que les permite cantar o tocar un instrumento con bastante gracia y acierto. En algunos casos, incluso son capaces de crear sus propios ritmos y melodías, que pueden llegar a ser de gran originalidad y belleza.

Entre estos dos extremos opuestos (los músicos con gran formación que no tienen apenas intuición y los que tienen mucha intuición, pero carecen de formación musical) podemos encontrar un amplio abanico de casos intermedios con distintas proporciones entre los niveles de habilidad de las diferentes facetas musicales.

Por ejemplo, los músicos de jazz suelen tener una sólida formación acompañada de un importante nivel de intuición musical que les permita entender y adaptarse a las improvisaciones que se generan cuando tocan con otros músicos. Y aunque a niveles básicos se pueden observar casos de cierto desequilibrio en alguna de las diferentes habilidades antes comentadas, los músicos de jazz de nivel alto necesitan tener bien desarrolladas todas y cada una de estas habilidades. No obstante, dentro de los músicos de jazz siempre habrá algunos que destacarán más por la belleza y originalidad de sus melodías e improvisaciones (intuición musical), mientras que otros podrán destacar por su virtuosismo (habilidad motora) o por su capacidad para leer partituras o para entender la teoría musical.

Los niños prodigio sin intuición musical, que comentábamos antes, solo se podrán dedicar a la interpretación de estilos musicales en los que se trabaje siempre con partituras. La falta de intuición musical de este tipo de intérpretes se notará menos en formaciones grandes en las que haya, además, un director musical que les indique los matices de la interpretación. Donde tendrán más dificultades será en las formaciones pequeñas o actuando como solistas, ya que su falta de intuición musical hará que sus interpretaciones sean más pobres y transmitan menos que las de otros colegas que, además de una sólida formación, disponen de un buen oído musical capaz de entender y transmitir las emociones que sintió el compositor al crear la obra.

Otro factor que resulta determinante en el desarrollo de algunas habilidades musicales es la constancia en el estudio. El desarrollo de la técnica del instrumento suele requerir de múltiples repeticiones de algunos ejercicios, algunos de ellos muy poco amenos o divertidos. Aunque no las consideremos habilidades propias del ejercicio musical, la constancia y la fuerza de voluntad pueden ser determinantes a la hora de conseguir ciertos niveles de habilidad, como ocurre sobre todo con la parte motora relacionada con la técnica de un instrumento. Otro factor de influencia de gran importancia es la motivación que tenga cada individuo.

En mi experiencia como profesor y como músico he podido apreciar que buena parte de las personas que destacan por tener una gran intuición musical y creatividad suelen mostrar problemas a la hora de concentrarse en la realización de ejercicios rutinarios, como la práctica de escalas de notas, arpegios, repetición de pasajes, etc. Esta dificultad se podría explicar por diferentes motivos que pueden ser distintos según el individuo. Pero una de las características de este tipo de personas extremadamente creativas es que en su mente se generan ritmos y melodías con mucha frecuencia y facilidad, lo que puede resultar un elemento de distracción a la hora de practicar ejercicios rutinarios o incluso a la hora de leer partituras.

Volviendo a los tipos de músicos que se desarrollan en función de sus habilidades, plantearemos ahora un ejemplo un tanto extremo. Imaginemos a un niño que muestra muchas dificultades para entender la racionalización de la música y también tiene problemas para tocar un instrumento con fluidez y agilidad por su falta de habilidad motora o por su falta de constancia en el aprendizaje. Sin embargo, este niño tiene una intuición musical fuera de lo común, que procesa la música y las emociones a un nivel que le permite en ocasiones oír música en su mente que nunca había escuchado antes. Este tipo de niños suelen sentir la necesidad de expresar todas esas ideas musicales que bullen en su cabeza y que surgen de forma completamente espontánea e intuitiva. Para ello suelen aprender a tocar un instrumento como la guitarra o el piano. Debido a sus carencias racionales y motrices, un niño de este tipo no llegará nunca a ser ningún virtuoso, y sus habilidades se limitarán a tocar acordes y líneas melódicas sencillas pero que le permitirán sacar la música que lleva dentro y compartirla con los demás. En este perfil se podrían encajar a algunos de los grandes cantautores o compositores de pop-rock que han llegado a conmover con sus canciones a millones de personas, y en muchos casos sin tener una gran voz ni un gran dominio de ningún instrumento, ni disponer tampoco, en muchos casos, de estudios musicales.

Para acabar de entender mejor la diferencia entre el procesamiento intuitivo y el procesamiento racional de la música, utilizaremos un nuevo ejemplo. Imaginemos por un momento a un grupo de poprock en el que tenemos a un cantante con un oído musical alto y a un teclista con un oído musical medio-bajo. Este grupo está realizando una actuación en público y en una determinada canción hay un solo de guitarra que dura 8 compases, durante el cual el teclista y el cantante se quedan en silencio. Cuando el solo de guitarra termina, el cantante y el teclista deben volver a entrar con el estribillo de la canción. Durante el solo de guitarra, el oído musical del cantante le guiará intuitivamente y sabrá con total seguridad en qué momento exacto tiene que entrar. Por el contrario, el teclista ha entrado mal varias veces y no se fía de su poca intuición musical. Gracias a su formación académica, puede analizar de forma racional la duración del solo de guitarra e ir contando mentalmente los 8 compases para saber con seguridad cuando empieza de nuevo el estribillo. En el caso del cantante, este no posee estudios musicales, pero su oído musical se encarga de forma intuitiva de contar los 8 compases y de procesar otras referencias rítmicas, melódicas o armónicas que le marcarán con total seguridad el momento de entrar. Como este procesamiento se lleva a cabo de forma autónoma y no racional, el cantante se puede permitir el lujo de distraerse completamente durante el solo de guitarra y dedicar su capacidad racional a analizar las reacciones del público, a hablar con el técnico de sonido o a pensar en qué canción tocarán después. Sin embargo, el teclista no se puede distraer apenas durante el solo de guitarra, porque podría perder la cuenta de los compases y tener problemas para entrar en el estribillo. Su atención y su capacidad racional estarán total o parcialmente dedicadas a analizar la música por las carencias de su intuición musical.

Las reflexiones sobre las distintas habilidades que se distinguen en el desempeño musical son muy amplias e interesantes, pero, para no alargar en exceso este post, las dejaremos aquí. Lo que sí parece quedar claro es que cuando hablamos de talento musical o talento para la música, deberíamos especificar si nos referimos a la intuición u oído musical, a la habilidad motora relacionada con la técnica del instrumento, o a la habilidad para entender la teoría musical y leer partituras.

Si te han parecido interesantes estas reflexiones, en mi libro Inteligencia Espontánea puedes encontrar dos capítulos completos dedicados al procesamiento mental de los distintos aspectos de la música, así como otras muchas reflexiones relacionadas con la creatividad, las emociones, la capacidad racional y un largo etcétera.

Ilustración creada por Freepik

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